viernes, 19 de febrero de 2010

Que vida más putaa!


Yo lo único que pude decirle fue que dejara de engancharse con los tipos más complicados. Que fuera sensata y lo mandara al carajo. Y ella, con nula diplomacia, me gritó que dejara de fumar, que buscara un chico de mi edad, sencillo, sin vueltas y que se muriera de amor por mí. Evidentemente, a ninguna de las dos se nos dan las cosas muy allá.

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