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-Son como las olas del mar, entiendes?
-Sí.
-Van y vienen.Es como una gran inmensidad, algo que jamás termina.
-Ya...
Continuaron mirando al horizonte con la vista puesta en el sol lejano. Quietos, tranquilos, el uno junto al otro.
-Creo que me estoy volviendo loco
-Por el mar?
-No. En general por las inmensidades, y en concreto por tu nimiedad.
¿Dónde están los besos que te debo?